La residencia de La Cantuta cuenta peligros en su estructura y lo hace riesgoso para habitar

La residencia de La Cantuta cuenta peligros en su estructura y lo hace riesgoso para habitar

Un estudio de evaluación encargado por la propia universidad concluyó que el edificio donde funcionaba la residencia estudiantil no cumple normas sismorresistentes y que el reforzamiento no es factible.

17 de junio de 2026

La Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle —La Cantuta— tiene desde 2024 un informe técnico que advierte que el edificio donde funcionaba su residencia estudiantil no es seguro ante sismos.


Dos años después, la universidad aún mantiene esa alerta sigue vigente.


El documento que evaluó dicho edificio fue obtenido mediante una solicitud de acceso a la información pública.


Los hallazgos


El informe técnico —fechado el 10 de abril de 2024— recogió las conclusiones del estudio de evaluación estructural encargado al consultor Luis Huarhua Yparraguirre.


El estudio evaluó el edificio donde funcionaban el Centro Médico, la Unidad de Psicología y la Residencia de Estudiantes de la UNE. La residencia de estudiantes ocupaba específicamente el segundo y tercer piso.


Se tomaron 20 muestras de concreto en columnas, vigas y cimentaciones. El promedio de resistencia fue de 105.44 kg/cm², por debajo de los mínimos exigidos por las normas de construcción vigentes para zonas sísmicas, que establecen entre 175 y 210 kg/cm² según el tipo de elemento.


El informe también identificó que varios elementos estructurales no cumplen con las normas de construcción vigentes. Se detectó que los materiales usados en la base del edificio son inadecuados para zonas sísmicas y que el bloque central presenta fisuras y grietas en el segundo y tercer nivel.


A la par, se localizaron deficiencias en la construcción que impedirían que el edificio responda adecuadamente ante un sismo.


Durante la extracción de muestras de concreto se encontraron restos de materiales de construcción dentro de los elementos estructurales, atribuidos a un mal proceso constructivo y deficiente supervisión.


El informe concluye que ninguno de los tres bloques del edificio cumple con la norma de diseño sismorresistente vigente, la edificación no es segura y reforzar no es factible por la baja calidad de los materiales.



El informe recomendó limitar el uso del edificio al primer nivel, restringir el acceso a los balcones y destinar los ambientes del segundo y tercer nivel —donde funcionaba la residencia— únicamente a depósitos o almacenes. Para el Centro Médico, ubicado en el primer piso, recomendó habilitar todas las salidas, instalar planos de evacuación visibles y realizar simulacros periódicos.


El propio informe señaló que, de ser necesario ampliar ambientes en el Centro de Salud o la Residencia de Estudiantes, la única opción viable sería elaborar un nuevo proyecto con demolición de las estructuras existentes.



Ratificación de 2026


El 8 de junio de 2026, el jefe de la Unidad Formuladora, Dr. Miguel Ángel Villena Villanueva ratificó expresamente el contenido, las conclusiones y las recomendaciones del informe de 2024, señalando que las evaluaciones y el análisis estructural mantienen plena validez y vigencia técnica respecto al diagnóstico de la infraestructura evaluada.

Sin embargo, en mayo de 2026, tras una protesta estudiantil por el uso de los ambientes de la residencia, la UNE aprobó medidas para asignar habitaciones a estudiantes vulnerables y acondicionarlas en un plazo máximo de 30 días hábiles.


La universidad deberá precisar si las habitaciones que planea asignar con reacondicionamiento corresponden o no a la infraestructura observada. Tomando en cuenta que el informe recomienda demolerla.


Puedes ver el informe técnico completo aquí.

Escrito por

Jairo Rodríguez

Periodista

Periodista de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, con experiencia en investigación, verificación y monitoreo mediático. Especializado en acceso a la información pública y periodismo de datos.

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